martes, 5 de marzo de 2013

¿Somos capaces de motivar a nuestros alumnos en el sistema educativo actual?

Muchos docentes hemos escuchado alguna vez la típica frase: -¡Los alumnos no saben nada, no tienen interés en aprender y ni siquiera escuchan lo que decimos en clase ! Parece que el único interés que ellos tienen es estar entre sus pares conversando, saliendo, bajando música en la computadora o chateando por Internet.

¿Qué es lo que pasa? ¿Será sinceramente que no les interesa nada, o que no les interesa lo que los docentes, o más aún, lo que los adultos en general queremos transmitirles?

Es muy importante averiguar que está sucediendo si queremos que la educación que impartimos sea de utilidad para estas nuevas generaciones, presente y futuro del siglo que comienza.

¿A qué llamamos aprender?

Robert Gagné define aprendizaje como: Motivación imprescindible para nuestros alumnos

David Ausubel, (Nueva York , 1918) trabajó durante toda la década del 60 
tratando de elaborar un concepto de aprendizaje significativo. Así determinó que, un aprendizaje es significativo cuando puede relacionarse con lo que el alumno ya sabe, teniendo en cuenta que el nuevo conocimiento adquiere significado para el sujeto a partir de su relación con conocimientos anteriores. Por lo tanto, es fundamental en el proceso educativo conocer y aceptar lo que el alumno ya sabe, para a partir de ahí comenzar a incorporar nuevas ideas que se relacionen con las ya integradas por este.

Partir de las experiencias, hechos u objetos que el alumno comprende o reconoce es muy importante si queremos que el proceso educativo sea exitoso. Escuchar loas experiencias de vida del alumno, lo que éste quiere transmitirnos constituyen un hecho fundamental en dicho proceso.

Para que esto de resultado debemos tener en cuenta dos tipos de condiciones:

Externas o relativas al material que presentamos:

A-El material que presentemos tiene que ser lógico, coherente, tener significado en si mismo. Palabras sueltas, números, sílabas, dificultarían la adquisición permanente de conocimiento .Debe ser creativo,capaz de adecuarse a las características propias del alumno y y lograr su interés.

B-Vocabulario adaptado a la maduración del alumno.-De nada sirve brindar grandes teorías, o conceptos científicos si el alumno no comprende lo que queremos decir. Debemos tener la seguridad de que nuestras palabras sean capaz de motivar al alumno ,de integrarse a su personalidad , de crear en él una necesidad por seguir aprendiendo .Y eso solo se logra mediante la aplicación de conceptos significativos.

Internas o relativas al alumno:

1-El alumno debe tener una estructura cognitiva preparada para recibir el nuevo material. Ausubel entiende por estructuras cognitivas al conjunto de ideas que un alumno tiene respecto a un determinado campo de conocimiento, y especialmente la forma como los organiza. Tiene que desarrollar la capacidad para relacionar las ideas ya adquiridas con los conocimientos nuevos.

2-Predisposición favorable hacia la comprensión. El alumno debe tener interés y necesidad por aprender, debe encontrarse motivado para que la adquisición de conocimientos sea beneficiosa y accesible. Debe ir desarrollando un aprendizaje autónomo, de tal forma que pueda seleccionar aquellos conocimientos más 
importantes para el e integrarlos a su personalidad.


¿Existen fórmulas mágicas para motivar a nuestros alumnos?

La respuesta es no .Pero si existen una serie de requisitos que debemos tener en cuenta si queremos lograr un aprendizaje significativo, que conduzca a los jóvenes a un gradual aprendizaje autónomo.

Entre ellos encontramos:

Interés en la asignatura-

Debemos crear en los alumnos un interés genuino hacia la asignatura que estamos brindando, que sepan captar su importancia y perciban la utilidad que esta tiene. Para esto, debemos tener nosotros un convencimiento claro y entusiasta de la utilidad de lo que queremos transmitir .Un docente que es capaz de vibrar en su clase, es un docente motivador de la misma.

Dar confianza al alumno, brindarle una atmósfera de tranquilidad y alegría, donde se planteen situaciones que este pueda resolver con éxito, para que sepa que es capaz de aprender.

Nada hay más motivador que darnos cuenta de que nos vamos superando en forma permanente. Esto no quiere decir mentir un éxito que no existe, sino crear gradualmente el tipo de situación adecuada a nuestros alumnos para que sean capaz de resolverlas.

Valorarlos, conocerlos, respetarlos, hacerles saber que cada uno de ellos, con sus características propias es importante para el grupo. Las ideas de cada uno deben ser escuchadas, y los errores cometidos deben servir de base para la integración de los conceptos adecuados en relación a la situación planteada.

Jamás desvalorizar a un alumno por su opinión, o por sus limitaciones, o correremos el riesgo de que no quiera volver a participar, y lo que es peor, que abandone el aprendizaje En una palabra: darles amor.

Crear actividades donde se planteen situaciones reales y reconocidas por los alumnos, de tal manera que puedan conectar los nuevos conocimientos, con sus propias experiencias o conocimientos ya adquiridos. Jamás darle el conocimiento elaborado, más bien motivarlo a descubrirlo.

Ser organizado-La mayoría de los estudiantes responden mejor cuando el docente brinda un curso conectado en forma lógica, bien planteado, y ven que las metas propuestas se van alcanzando.

Ser lo más justo posible, tratando de dar a cada alumno lo que le corresponde según lo que hace. Ayudar e incentivar al que más le cuesta, pero sin dejar de lado al alumno más eficaz.

Podemos lograr que nuestros alumnos aprendan, que el contenido educativo que ofrecemos sea integrado y aceptado por ellos como algo natural. Podemos también captar su interés si demostramos una conducta entusiasta e interesada en aquello que queremos enseñar, si tratamos de encontrar los canales y 
mecanismos adecuados a ellos. Hasta el más reacio de los alumnos es capaz de aprender si nos acercamos a él de la manera correcta, respetando sus peculiaridades e incentivándolo al progreso.

Aquellos que amamos la docencia y le dedicamos una gran parte de nuestra vida deberíamos tener en cuenta los siguientes objetivos: Ser capaz de desarrollar en nuestros educandos un gusto permanente por aprender así como, lograr que consideren a la educación no como un castigo sino como un premio, y que se logren 
transformar en ciudadanos responsables y tolerantes con importante juicio crítico.

En definitiva, crear personas seguras y participativas, dignas de vivir en una sociedad democrática.




Peter Pan cumple cien años

El niño que no quería crecer ya es centenario. Aunque el imperecedero personaje forjado por el escocés James Matthew Barrie (1860-1937) asoma por primera vez en la obra de teatro Peter Pan o el niño que no quería crecer (1904), el insurrecto chaval y sus  descarriados colegas del País de Nunca Jamás saltan al estrellato definitivamente en  1911 con la aparición de la novela Peter y Wendy, base de las incontables adaptaciones  posteriores en formato literario, escénico y, sobre todo, cinematográfico.


Desde entonces, el mito, al contrario que el pequeño revoltoso, no ha dejado de crecer. Peter Pan ha sobrevivido a la muy edulcorada versión en dibujos animados de Walt Disney e incluso ha dado nombre a un síndrome psiquiátrico (el de los sujetos que se niegan a madurar) y a unos leotardos inspirados en sus mallas verdes.



El libro original de Barrie pertenece a esa inclasificable especie denominada literatura infantil y juvenil, un catálogo más ficticio que real en el que sesudos académicos se empeñan en mezclar la prosa casi bíblica de Moby Dick, los enigmas filosófico-matemáticos de Alicia en el País de las Maravillasy, por supuesto, las andanzas del huidizo Pan.  Como ha apuntado el poeta Leopoldo María Panero en el prólogo a su traducción de Peter Pan y Wendypara el sello Ediciones Libertarias (1987), «existen dos antecedentes claros de la literatura moderna o de vanguardia: estos son la literatura de terror y la literatura infantil». Porque ambas huyen de las ataduras de lo convencional y, en concreto, la llamada literatura infantil, al apoyarse en la extraña y subjetiva percepción del niño es capaz de explorar guaridas que la mente adulta no se atrevería  a pisar.



Así ocurre con la novela de Barrie, cuyo texto original, muy lejano del empalagoso pincel de Disney, contiene párrafos demoledores desde su mismo arranque: «Wendy supo que crecería. Es algo que siempre se sabe después de cumplir los dos años. Los dos años son el principio del fin». Claro que, para huir de ese precipitado fin, siempre se puede regresar a las páginas de esta novela inagotable y viajar, junto a Peter,  Wendy, el capitán Garfio, los pieles rojas y Campanilla a la isla de Nunca Jamás y sentarse durante un instante (cien años o así) a la sombra del árbol del ahorcado.




lunes, 4 de marzo de 2013

¿Los fundimos a deberes?


En Finlandia (líder europeo en educación), los niños dedican, como muchos, 30 minutos diarios a los deberes. En España llegan a estar hasta tres horas.

IMAGEN DE UNA ESCUELA DE PRIMARIA 
Prohibir los deberes. Esa es la propuesta estrella de la reforma educativa que prepara el gobierno francés. El presidente François Hollande argumenta que el trabajo debe hacerse en la escuela, no en casa. 

Y que los papás no deben sacarles 'las castañas del fuego' (llámese 'la castaña' a un análisis morfológico o una división de dos cifras) a sus retoños, porque eso penaliza a las familias con menos educación y con menos recursos, ya que los niños no pueden recibir la ayuda de sus padres, de un profesor particular o de una academia. Hollande invoca el viejo lema republicano de la égalité. La igualdad debería empezar en las aulas. También la sobrecarga de trabajo de los pequeños, aunque en Francia solo van al cole cuatro días por semana (el miércoles es día libre). La medida es polémica y sigue la estela de 'revolución de los deberes', con huelgas de 'lápices caídos' de los padres en Francia y Bélgica el pasado curso. Además, los deberes en Primaria ya estaban teóricamente prohibidos desde 1956, aunque cada maestro tiene su librillo y para la mayoría el librillo incluye aún las tareas para casa.

¿Deberes, sí; deberes, no? ¿Son una condena a trabajos forzosos o una manera de inculcar el sentido de la responsabilidad? La reforma francesa ha reavivado un debate muy enconado en los países que heredaron un modelo de enseñanza basado en la tradición enciclopédica, como España, Alemania o Rusia, donde al exceso de lecciones discursivas y una gran carga de horas lectivas hay que sumar las tareas de propina en el hogar. Total, para cosechar unos resultados muy mediocres. En otros modelos, como el anglosajón, con clases mucho más ligeras y mayor autonomía de los estudiantes a la hora de elegir su itinerario académico, apenas ha calado la controversia. De hecho, los gobiernos suelen recomendar que no falten los deberes. Aunque sus resultados tampoco son para tirar cohetes. Ni Gran Bretaña ni Estados Unidos pueden presumir de las calificaciones de sus adolescentes en PISA, aunque luego sus universidades marcan la diferencia. 

En cuanto a los dos modelos más exitosos, el escandinavo y el de los países punteros del sudeste asiático son como el día y la noche, aunque ambos funcionan de maravilla. El primero apenas le da importancia a los deberes (aunque los hay), el segundo es tan competitivo que es necesario ir a academias privadas, con lo que el trabajo extraescolar se convierte en realidad en una doble jornada agotadora para los estudiantes. Aquí se mira con envidia a Finlandia. Frustrados, muchos padres españoles se preguntan cómo puede ser que nueve de cada diez niños finlandeses, que han entrado al colegio un año o dos más tarde (a los siete) que sus hijos, que han dado 1500 clases menos (y, además, más cortas) y que solo han hecho deberes durante un cuarto de hora (o como mucho media) al día, se saquen el título de Secundaria, mientras aquí estamos a la cabeza de la tasa de abandono escolar en Europa. ¿Pueden ser los deberes por exceso o por defecto un factor determinante?

Lo primero que habría que saber es si estamos agotando y estresando a los más pequeños. Para muchos niños de cinco a doce años, las 24 horas del día parecen no ser suficientes. A esas edades, estiman los expertos, es necesario dormir del orden de once horas diarias. Una media de difícil alcance en un país donde los escolares salen del colegio entre las cuatro y las cinco de la tarde y apenas les quedan unas tres horas y media para merendar, bañarse, cenar, jugar y hacer deberes antes de acostarse. Esto es, para despertarse a las 7.30, deberían estar dormidos a las 20.30. Es una carrera contrarreloj capaz de 'fundir' a padres e hijos. Los niños, entienden los pedagogos, necesitan jugar, correr, moverse, sorprenderse y descubrir que van superando sus propios límites tanto o más que estudiar.

La lista de argumentos a favor de la reducción drástica de los deberes no ha dejado de crecer en los últimos años. El ejemplo de países como Finlandia, Japón, Dinamarca o la República Checa, donde los maestros suelen asignar pocos deberes a sus alumnos, ha espoleado esta reclamación. No se trata se argumenta de ver los deberes como los responsables de los males infantiles, sino su exceso. «No es malo que a partir de los siete años los niños dediquen algún tiempo, no mucho, a ir creando en casa hábitos de trabajo, de lectura, de creación artística... pero sin agobios, entiende Tomás Andrés Tripero, profesor de Psicología del Desarrollo y de la Educación en la Universidad Complutense. Esas actividades intelectuales serán buenas para practicar la concentración, fundamental para el desarrollo neurológico y cerebral». Una carga desmesurada, opina Tripero, es contraproducente ya que el niño puede verse abrumado por una agenda ante la cual se siente desbordado. «De esa manera, el estudio se convierte en algo terrible y desconcertante, en vez de en una aventura de descubrimiento y placer». 

Y no es solo la cantidad. «Hay deberes inútiles y pesados que pueden interpretarse casi como un castigo», subraya Enric Roca, catedrático de Pedagogía de la Universidad Autónoma de Barcelona. «Deberían ser tareas atractivas vinculadas a la realidad del mundo, que ayuden a los niños a reafirmar el aprendizaje que no se haya consolidado en horario escolar o profundizar y ampliar lo que se haya aprendido». Por ejemplo, algo tan simple como acompañar a los padres al supermercado y fijarse en las etiquetas de los alimentos. Qué mejor manera de aprender lo que son las proteínas o las grasas y al mismo tiempo adquirir hábitos de consumidor responsable. 

Pero no se trata de desterrar por completo esta práctica del sistema educativo. Profesionales como Joan Miquel Sala, presidente de la Asociación Castellano-Leonesa de Psicología y Pedagogía, creen que se deben hacer deberes en Secundaria. «Entre una y dos horas no es un tiempo excesivo. Cuando hacen los deberes fuera del aula, los niños se enfrentan a dificultades que tienen que superar. Desarrollan el esfuerzo personal y la autonomía».

«Los deberes también sirven para que los padres se enteren de lo que hacen sus hijos, estableciendo con ellos una relación de colaboración. Los niños, a su vez, ven que a sus padres les preocupa lo que hacen en la escuela y se implican», advierte el catedrático Enric Roca, subrayando la importancia de la complicidad entre padres e hijos. «A padres implicados corresponden, por regla general, alumnos eficientes», añade Sala, aunque matiza que no se trata de sentarse y hacer con ellos la tarea, sino de ayudar en casa a crear hábitos de disciplina y trabajo. «La familia debe tutelar la realización de las tareas escolares», dice Sala. 

Es lo que hace Pablo Gortázar, un padre de dos niñas, de 10 y 13 años, que se indigna al ver que «de la hora y media que la mayor, extremadamente responsable, pasaba haciendo sus deberes, 20 minutos los dedicaba a copiar en rojo los títulos de los ejercicios, por exigencia de su profesor». Gortázar emprendió la búsqueda de un centro educativo donde su hija pequeña no necesitara emplear más de media hora al día en hacer sus deberes. Los deberes, al igual que no deben acaparar el tiempo libre, tampoco pueden privar a los niños de clases extraescolares como deporte o música. 

«Pero los deberes no son el único 'villano' que impide a los niños disfrutar de entretenimiento de calidad», incide Tripero. Pasar demasiado tiempo ante la televisión, las videoconsolas, las tabletas o los smartphones es también muy perjudicial. «Lo único que hacen es saturar los sistemas perceptivos». Los padres deben poner los límites para que el tiempo del niño tampoco se vaya por el desagüe con lo electrónico. Hay estudios que asocian el aumento del sedentarismo y la obesidad a la excesiva carga de tareas.

¿Prenderá la llama revolucionaria francesa en España? Los padres están muy divididos. «Provocan desigualdades sociales», comenta Jesús María Sánchez, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) que representa a más de tres millones de familias y el cual aplaude las reivindicaciones y medidas que llegan desde el país vecino. «Y crean tensiones entre padres e hijos. Muchas veces, para poder hacer los deberes, se quedan sin jugar, por lo que generan rechazo». La otra gran confederación, Concapa, advierte, sin embargo, que eliminar los deberes «acarreará más fracaso escolar». Esta asociación católica defiende que los deberes «refuerzan la capacidad de razonamiento y memoria en los niños; puede cuestionarse si la carga de trabajo que conllevan es o no excesiva, pero la supresión sería una gran irresponsabilidad». 

Los deberes en el mundo

España: ¿Hay que hacer deberes? Sí. De 1,5 a 3 horas diarias de media. Horas pasadas en la escuela desde los 7 a los 14 años: 7300. Fracaso escolar (no terminan la Secundaria): 26,5%. Ranking en PISA: 33.

Finlandia: ¿Hay que hacer deberes? Sí. Muy ligeros: de 15 a 30 minutos. Horas en la escuela desde los 7 a los 14 años: 5700. Fracaso escolar (no terminan la Secundaria): 9,8%. Ranking en PISA: 3.

Corea del Sur: ¿Hay que hacer deberes? Sí. Mínimo 3 o 4 horas, pero se hacen en academias, no en casa. Horas lectivas de los 7 a los 14 años: 5900. Fracaso escolar (no acaban Secundaria): 2%. Ranking en PISA: 2.

Francia: ¿Hay que hacer deberes? No, están prohibidos en Primaria, pero muchos profesores se saltan esta norma. El Gobierno propone ahora que por ley todas las tareas se realicen en la escuela. Horas lectivas de los 7 a los 14 años: 7400. Fracaso escolar: 12%. Ranking en PISA: 21.

Reino Unido: ¿Hay que hacer deberes? Sí. El Gobierno recomienda de 1,5 horas (en Primaria) a 2,5 (Secundaria). Horas lectivas de los 7 a los 14 años: 7150 Fracaso escolar: 15%. Ranking en PISA: 26.

Alemania: ¿Hay que hacer deberes? Sí, y los padres se quejan de que los niños pasan más horas en clase y haciendo deberes (38,5 semanales) que con ellos (18). Horas lectivas de los 7 a los 14 años: 6300. Fracaso escolar: 11,5%. Ranking en PISA: 19.

Dinamarca: ¿Hay que hacer deberes? No. Los colegios no pueden mandar deberes para los fines de semana. Horas lectivas: 6500. Fracaso escolar: 9,6%. Ranking en PISA: 2

Cuatro modelos de educación: Así funcionan

El modelo continental. El más seguido en España

La tradición enciclopédica y memorística francesa que importaron España, Alemania... Pocos descansos. Muchas materias. Abundancia de lecciones discursivas del profesor, con toma de apuntes y exámenes en los que hay que responder al pie de la letra. Currículos tan cargados que no hay manera de completarlos sin refuerzo extraescolar. No es extraño que la 'revolución de los deberes' haya surgido en Francia. Los padres creen que les restan demasiado tiempo libre a sus hijos... y a ellos, porque tienen una mayor tendencia a ayudarlos: la estructura familiar es más protector

El modelo anglosajón. Premio a la creatividad

Británicos y estadounidenses aconsejan que los niños trabajen una hora y media en casa y dos horas y media si van al instituto. Así equilibran un sistema en el que las clases son bastante ligeras frente al modelo continental. Se intenta no 'quemar' a los alumnos con un exceso de carga académica, aunque esto ha conllevado una caída en el nivel de las asignaturas técnicas. Las tareas de casa tienen un gran valor en la nota y se premia la creatividad; al contrario que en el modelo continental, donde se consideran una obligación y su incidencia solo suele tener carácter penalizador si no se hacen.

El modelo escandinavo. Menos horas lectivas

No hay sobrecarga de horas lectivas (un niño finlandés tendrá unas 1500 horas menos de clase que un español para sacarse la Secundaria). Las clases son cortas. Muchos recreos y descansos. Relajadas y con prácticas variadas. Se huye de la memorización. Y no hay obsesión por evaluar continuamente. La única obsesión de este sistema es detectar cuanto antes a los niños con dificultades de aprendizaje para garantizar la igualdad de oportunidades. Pocos exámenes y con escasa trascendencia. Se mandan algunas tareas para casa, pero muy ligeras. Eso sí, es impensable que no las lleven hechas. 

El modelo asiático. El poder de la exigencia

Los alumnos reciben clases privadas después del horario escolar: el 90 por ciento de los coreanos, el 85 en Hong Kong y el 97 en Singapur. Así que los deberes no se suelen hacer en casa, sino en las academias. Y eso a pesar de que en los colegios el horario suele ser de mañana y tarde. Los estudiantes llegan a casa exhaustos, sobre las ocho de la noche. El sistema es muy competitivo. Se sigue la tradición confuciana, que premia el mérito. Los padres ni se plantean que no haya deberes. Las clases son tensas. Se pregunta la lección. Se castiga. Los exámenes son a cara de perro. Generan un gran nivel de angustia. Alto índice de suicidios.

Dos expertos, dos posturas, 

PAMELA SAMMONS 
Pamela Sammons Lleva 30 años investigando diferentes métodos de educación. Titular del Departamento de Educación de la Universidad de Oxford desde 2009. 

¿Los deberes pueden ser contraproducentes?
Hacer deberes promueve el progreso y el rendimiento de los alumnos. Refuerzan los conocimientos adquiridos en clase y también fomentan el aprendizaje independiente y la autorregulación.

¿A qué edad hay que empezar?
Nuestros resultados se aplican a estudiantes de Secundaria, pero también hemos hallado efectos positivos en edades tempranas. 

¿Quiénes se benefician más de los deberes: los alumnos brillantes o los que tienen dificultades?
Todos, tanto los que sacan buenas notas como los que no, se benefician.

¿Es excesiva la cantidad de deberes que se mandan?
El horario escolar es breve en muchos países. Y el tiempo que, por ejemplo en Inglaterra, se invierte en trabajo académico a veces no pasa de tres horas y media de las seis que están en el colegio. Por eso, invertir una hora al día en hacer deberes es importante.

¿Deberes es igual a resultados académicos?
Una de las razones por las que los niños chinos e indios tienen mejores resultados es que invierten más tiempo en hacer deberes. Tiene que ver tanto con el esfuerzo como con la capacidad de los alumnos. ¡Los colegios privados suelen tener mejores resultados porque ponen más énfasis en los deberes!

Algunos aseguran que los deberes discriminan a las clases más humildes.
La investigación demuestra que los padres de clase trabajadora pueden ayudar a sus hijos a tener éxito 'contra viento y marea' por tener grandes aspiraciones para ellos. Los niños procedentes de medios desfavorecidos que obtuvieron buenos resultados fueron respaldados por padres que valoran el aprendizaje y alientan sus actividades extracurriculares. 

SU ESTUDIO: El estudio, realizado por los académicos del Instituto de Educación de Oxford y el Birkbeck College de la Universidad de Londres, ha seguido la evolución durante los últimos 15 años de 3000 niños desde Preescolar hasta los 14 años. Y concluye que dos horas diarias de deberes y estudio mejoran las calificaciones escolares. 


HARRIS COOPER 
Harris Cooper. Eminencia mundial en educación. Doctor en psicología social y profesor de psicología en la Universidad de Duke (Estados Unidos)

¿Los deberes pueden ser contraproducentes?
En su justa medida pueden ser beneficiosos, pero si son demasiados generan estrés y tienen un efecto negativo en el rendimiento académico y en la actitud hacia la asignatura.

Pero fomentan valores como el esfuerzo, ¿no?
Desde luego. Pero si son excesivos generan fricción y peleas con los padres. Tanto el tiempo como las tareas tienen que depender de la edad del niño y de su nivel de desarrollo.

¿Y cuánto tiempo es recomendable?
¡Apliquemos la regla de los diez minutos! Los niños de seis años empiezan con diez minutos diarios y cada año se van sumando diez minutos más. 

¿En qué asignaturas se debe hacer más énfasis?
Los deberes tienen que ser variados. Son muy útiles aquellos que ayudan a los niños a aprender a través de la práctica. ¡Apliquemos las matemáticas a su deporte favorito!

¿Quiénes se benefician más de los deberes: los alumnos brillantes o los que tienen dificultades?
Ambos, pero para ello los profesores tienen que valorar la capacidad de cada estudiante cuando mandan trabajo para casa. La misma tarea en la que el alumno notable brillará, puede llevar al mal estudiante a la frustración.

En Finlandia apenas mandan deberes, en China obligan a hacer muchos; pero ambos tienen buenos resultados académicos. 
Cuando se comparan los resultados académicos de dos países, no se puede evaluar un único aspecto. No se trata solo del tiempo que cada niño invierte en hacer deberes, sino del tiempo que están en el colegio, la enseñanza fuera del aula que imponen los padres y, en general, el sistema de valores culturales de cada país. ¡No se puede tomar un solo factor educacional y atribuirle toda la responsabilidad! 

SU ESTUDIO: Su investigación sobre las tareas escolares ha arrojado una conclusión: la correlación entre la cantidad de deberes y el éxito escolar es muy pequeña en la Enseñanza Primaria y solo moderada en la Secundaria. Sus recomendaciones han tenido su traducción en políticas educativas en todo Estados Unidos. 

Lecciones de educación

Los colegios no sólo enseñan contenidos. Educan en valores y hábitos que serán fundamentales para el alumno. Conseguir estos objetivos está en manos del colectivo docente, desde el profesor hasta el director. Son los que mejor conocer la realidad de su centro y las vías para conseguir resultados. Deben adelantarse a las necesidades de sus alumnos y de la sociedad. Y la mejor herramienta es la autonomía. También se necesita implicación. No basta con cumplir el expediente e impartir la lección. Hay que diagnosticar, buscar alternativas y aplicarlas con vocación y voluntad. Sin olvidar la existencia de recursos materiales y humanos, en muchos casos derivados de la participación en programas autonómicos basados en la voluntariedad. 

A continuación, reunimos las experiencias llevadas a cabo en cuatro centros públicos que ejemplifican estas ideas. Van más allá de lo ordinario para mejorar el rendimiento. Aplican refuerzos fuera del horario, impulsan la docencia en inglés, ponen medios para el que tiene dificultades e implican a los padres, pilar básico de la educación. 

IES Salvador Gadea (Aldaia)

El centro se llena de alumnos fuera del horario escolar 

El instituto ha desarrollado una serie de proyectos dentro de su contrato programa para mejorar el éxito académico con propuestas planteadas por el centro tras evaluar sus necesidades. Ha impulsado las bibliotecas tutorizadas, que permiten al alumno acudir al centro para estudiar o hacer trabajos fuera del horario lectivo. Abren dos tardes a la semana y cuentan con dos profesores del ámbito humanístico y científico para lo que precisen. El centro también se abre los viernes tras las clases, aunque el objetivo es fomentar el ocio saludable y favorecer la conciliación con actividades deportivas en las que colabora el Ayuntamiento cediendo espacios.

El IES aplica refuerzos extralectivos para mejorar conocimientos en asignaturas instrumentales. Además, dentro del programa Proa impulsan una línea para alumnos con necesidades de apoyo y otra para jóvenes con altas capacidades. 

La utilización de los recreos como espacio de socialización (se fomentan los juegos de mesa y las actividades deportivas) permite evitar situaciones de exclusión. Además, destaca la escuela de padres que han ideado. Acuden al centro a aprender, no sólo a informarse. Se les forma en nociones informáticas para que puedan ayudar a sus hijos con los deberes, en nuevas tecnologías o en pautas de navegación segura. Los horarios son flexibles para conseguir la máxima participación. 

El centro impulsa proyectos conjuntos entre etapas que duran todo el curso. Se elige una temática -este año toca Ópera y Revolución Industrial- que se desarrolla con salidas, acciones didácticas, uso de nuevas tecnologías y trabajos técnicos (materiales murales). Enriquecen lo aprendido y también implican a las familias y al personal no docente del centro, a los que se les invita a participar en la fiesta anual en que se expone todo lo desarrollado. «El alumno necesita a los padres a nivel afectivo, por eso deben habituarse a venir al instituto», explica Remedios, la directora. 

IES L'Om (Picassent)

Hasta seis horas semanales de inglés en Secundaria 

El instituto tiene una línea plurilingüe en la que los alumnos de 1º a 3º de la ESO dan entre cinco y seis horas de clase semanales en inglés. Además de la especialidad, cursan dos más (Naturales, Tecnología o Sociales, en función del curso). Todo gracias a la implicación del profesorado y a su grado de formación. El refuerzo lingüístico se completa con intercambios con la ciudad holandesa de Arnhem y se aplica de manera transversal. Por ejemplo, la señalización del jardín mediterráneo que sacan adelante los alumnos de su programa Integra, incluido en el contrato programa, será plurilingüe. 

El grupo (14-15 años) funciona muy bien. Si se cumplen las previsiones del centro, serán los promotores de una recreación de flora autóctona a disposición del municipio con 80 especies catalogadas, difícil de encontrar en la zona. Han trabajado aprendiendo. Como explica el director, Javier Espí, el Integra es una adaptación curricular en la que se aumentan las horas prácticas en detrimento de las teóricas para apoyar a alumnos que precisan mejorar su confianza, hábitos de trabajo o actitudes frente a los estudios. El Diseño se aplica con la creación de espacios, los números con mediciones y la Biología con las especies. También tienen un huerto y trabajan aspectos como marquetería. 

Actividades deportivas en el recreo para incidir en la convivencia o la agrupación de las asignaturas en ámbitos para facilitar la adaptación a los alumnos de Primaria son otras de las medidas de l'Om, que también realiza tutorías individuales de refuerzo (un profesor, un alumno) y actividades musicales y de gimnasia acrobática que se presentan a la comunidad y buscan desarrollar sensibilidades artísticas.

Instituto de Albal (Albal)

Línea plurilingüe con inglés, francés, y en 2014, alemán 

La idea inicial, hace cuatro años, era crear un Bachillerato internacional, pero Educación les propuso implantar un grupo plurilingüe asociado a la línea en valenciano que está conformado por alumnos con predisposición para las lenguas. Cursan la asignatura de inglés, disponen de una hora más en este idioma dentro de un proyecto de ampliación horaria y en función del curso se utiliza para vehicular otras asignaturas de manera íntegra (Naturales, Matemáticas, Geografía y Ética). Además, dan la optativa de Francés, que se emplea también en la educación física. Para el curso que viene tendrán la opción de elegir el alemán, el grupo de extenderá al Bachillerato y se ampliará la docencia en inglés que se imparte en la FP. 

Tal variedad lingüística se ha conseguido gracias a la implicación del profesorado, que ha necesitado horas para formarse y elaborar materiales. Además cuentan con profesores nativos gracias a un programa autonómico. Cristina, la directora, explica que el grupo se implantó «como una forma de adelantarse a las necesidades que la sociedad plantea y que precisarán en el futuro». 

Las clases llaman la atención. Hasta cuando hablan entre ellos lo hacen en inglés. Y si se cruzan al profesor en el pasillo es posible que solo responda si se le interpela en la lengua extranjera. Apenas hay disrupción y los resultados han sido positivos, pues no se ha detectado una pérdida de conocimientos. En la última diagnóstica sus resultados fueron superiores a la media del centro y de la Comunitat. 

El IES Albal también se ha acogido al contrato programa, como ha sucedido con cerca de 750 centros, que reciben recursos humanos y materiales para desarrollar diferentes líneas de refuerzo y mejorar el éxito escolar. Incluye programas de acompañamiento y de apoyo a extranjeros con problemas con la lengua, de refuerzo de materias instrumentales o de transición entre etapas (de Primaria a ESO). Para el curso que viene preparan un plan de enriquecimiento curricular para los alumnos con más ganas e interés. 

CEIP La Patacona (Alboraya)  

Enseñar con proyectos y experimentación musical 

El Centro de Infantil y Primaria La Patacona basa parte de sus refuerzos educativos en el aprendizaje por proyectos. Los alumnos crean materiales, trabajan en grupo, interactúan con el entorno, resuelven problemas y aprenden valores. Se elige una temática anual -nuevas civilizaciones este curso-, que se desarrolla con TIC's o agentes externos al centro, por ejemplo. Con los materiales producidos, que se exponen, también se busca la complicidad de las familias. Que participen y acudan a disfrutar de las creaciones de sus hijos. Además, hay iniciativas ya consolidadas. Está el huerto escolar (aprenden hábitos saludables), el reciclaje, siendo los propios alumnos protagonistas del proceso, el taller de animación lectora, el de convivencia o el coro. El trabajo por proyectos también se aplica con unidades didácticas en las aulas. La idea es romper con el esquema habitual de asignaturas y bloques temáticos para acercarse a la información de manera activa y participativa, tanto en Infantil como en Primaria. 

A nivel organizativo se articulan grupos flexibles, juntando a alumnos con ritmos similares de aprendizaje, y se aplican desdobles, lo que permite «trabajar de manera más individual, conocer mejor las características y atender a la diversidad», en palabras de Maica Romaní, la directora. Además, el centro participa en el proyecto experimental Amure, que busca evaluar la influencia positiva de la música en el aprendizaje. Por ello, un grupo de alumnos sin conocimientos previos recibirá, en colaboración con la Sociedad Musical de Alboraya, diez meses de clases de guitarra y violín. También preparan a los jóvenes del tercer ciclo de Primaria para los exámenes de Cambridge y se enseñan técnicas de estudio. Además, juega un papel fundamental la formación docente en nuevas tecnologías -el centro está equipado con pizarras digitales- y en metodologías basadas en la inteligencia emocional y el desarrollo de actitudes positivas.

Educación ambiental para niñ@s con necesidades especiales: el Huerto como terapia

El huerto como herramienta terapéutica, estrategia conocida como Terapia Hortícola, se utiliza en países de todo el mundo obteniendo grandes resultados en el trabajo con personas con necesidades especiales. Las iniciativas realizas se han llevado a la práctica principalmente en centros educativos, cívicos u hospitales bajo la supervisión de un terapeuta profesional. Pero estos beneficios también pueden trabajarse a nivel individual desde un huerto familiar.

Al trabajar con tu alumn@ en el huerto le ayudas a:

1. Mejorar su proceso cognitivo. Estimulamos su memoria y su capacidad para relacionar conceptos. Un ejemplo: a veces es complejo que relacionen que los tomates que comen crecen en la tierra, pero si participan en el proceso de plantación, crecimiento y recolección del tomate y además luego ayudan a papá y mamá a cocinarlos, entenderán mejor cómo funciona el mundo que les rodea.

2. Mejorar su concentración. El trabajo manual que realizarán en el huerto, la tranquilidad que aporta un entorno no estresante, no exigente, silencioso… les ayudará no sólo a mejorar su concentración en el trabajo, sino a relajarse.

3. Aumentar su autoestima. A veces los nin@s con necesidades especiales se sienten infravalorados, marginados para el trabajo. Trabajar en el huerto les puede traer satisfacción ya que su esfuerzo tiene un resultado tangible: proporcionar comida que luego alimentará a toda la familia. Es muy importante que toda familia le comunique su agradecimiento por esta importante labor social.

4. Adquirir independencia y autonomía. Ayúdale a trabajar, pero permite que sea el niñ@ quien cuide de su huerto. En esta terapia es muy importante que sea el niñ@ el que tome las decisiones, que aprenda a equivocarse y si muere una planta es un buen momento para que los adultos le expliquéis el ciclo natural de la vida.

5. Mejorar su motricidad. Trabajar en el huerto supone aprender a utilizar las herramientas y esto mejorará su motricidad y coordinación.

Aunque la Terapia Hortícola está pensada para mejorar la calidad de vida de las personas con necesidades especiales, visto los beneficios que tiene resulta maravillosamente útil para ayudar a tod@s los niñ@s en su proceso de crecimiento personal. Por todo ello, os animo a implantar un huerto en casa. ¡Veréis como se convertirá en una terapia para toda la familia! Y si no tenéis espacio suficiente podéis plantar especias en maceteros y colocarlos por las ventanas.

Niños discapacitados inspiran un instrumento musical que cualquiera puede tocar

Niños con discapacidad inspiran un instrumento musical que cualquiera puede tocar

Para tocar un instrumento musical no sólo se requiere haber ido al conservatorio. También hace falta capacidades físicas como el ritmo, la resistencia, el oído o la coordinación de varias partes del cuerpo: pulmones, labios, brazos o dedos.

¿Cómo conseguir que un niño que no cuenta con todas sus capacidades físicas o mentales pueda tocar un instrumento? Esta fue la pregunta que intentó responder Dan Daily, músico multi-instrumentista y licenciado en estudios musicales por las universidades de Illinois e Indiana State. “Cuando era joven, mi madre regentaba una guardería para niños con grave discapacidad, me impresionó y se me quedó marcado”. Su persistencia en crear un instrumento que cualquiera pueda tocar le ha llevado a aliarse con el ingeniero de microsistemas Ken Pfeifer, de los Sandia National Laboratories. Entre ambos han creado un instrumento revolucionario llamado MidisWing. 

“Cuando me di cuenta de lo difícil que los instrumentos tradicionales son para tocar, pensé que tenía que haber una manera de hacer las cosas más fáciles y más accesibles”, dijo Daily. Se percató de que, en los instrumentos tradicionales había una clara relación entre el diseño del instrumento y las notas que se podían tocar con él. Esto era algo que la electrónica podía ayudar a superar.

MidisWing consiste en un microcontrolador que envía señales por USB a otro dispositivo, por ejemplo un módulo de sonido o un ordenador. Este controlador tiene la forma de una caja con circuitos que pueden conectarse a diversos sensores, como un joystick o un ratón, en función de la discapacidad del músico. “Se puede conectar cualquier control que sea adecuado al estado físico de la persona”, dice Daily, “suena como instrumentos diferentes cuyo rango de complejidad puede ser reducido o ampliado”.

Este instrumento, cuyo primer prototipo data de 2004, nació gracias al apoyo de un programa para pequeñas empresas del estado de Nuevo México, que lo puso en contacto con Pfeifer y su equipo. “La idea era construir un instrumento que tuviera un montón de tipos diferentes de interfaces que pudieran de funcionar con un ratón, joystick u otro tipo de dispositivo que se pueda adaptar a las habilidades de alguien con discapacidad”, dijo Pfeifer. “Puedes tocar con la boca, los pies o una mano”.

El primer modelo ideado por Daily quedó absolutamente superado por un nuevo MidisWing con un microprocesador mucho más potente, más entradas y más formas de configuración. Sus circuitos son capaces de calcular frecuencias o tonos diferentes a partir de la posición del joystick o ratón. También simula frecuencias producidas normalmente por la técnica del músico, por ejemplo, la presión de los labios de un trompetista en una boquilla de cobre. “Sabemos matemáticamente la diferencia de frecuencia entre los pasos de cada nota, por tanto podemos escribir una ecuación”, apuntó Pfeifer.

Pfeifer y Daily trabajan ahora en reducir costes para lograr un producto que se pueda fabricar para escuelas, hospitales, centros de rehabilitación u otros lugares con gente deseando hacer música. “He probado MidisWing sobre todo con los niños y personas con discapacidad. Los niños son quizás los casos más exitosos”, dice Daily, “son capaces de tocar muchas más cosas de las que otros programas de música han producido nunca. En poco tiempo ya suenan muy bien”.

"Hacer una película en clase enseña a los niños a trabajar entre todos”


Lorenzo Latorre, profesor del colegio "Vicente Ferrer Ramos" de Valderrobres (Teruel) , cuenta con una larga trayectoria de utilización del cine como recurso didáctico y ha recibido varios premios, el último el nacional de la asociación Mejora tu Escuela Pública por el proyecto "Sin miedo". 

¿Qué aporta el cine a los chicos?

Lo primero que podría destacar sería el pasarlo bien, que hagan cosas motivados. Lo que es el aspecto educativo estamos trabajando la lectura, la expresión escrita, la expresión oral, la expresión plástica, la dramatización e, incluso, la adaptación de la música a las imágenes porque eso lo hago yo pero ellos reciben la explicación de cómo se ha hecho. Luego también el aspecto de la convivencia escolar: trabajar entre todos, aprender a respetar unos los trabajos de otros, cada uno participa en su medida, aquí nunca se excluye a nadie, cada niño participa según sus aptitudes pero todos pueden aportar.

¿Hacer estos proyectos les lleva a estar más interesados por el cine en general?

Sí, es un proceso que no te das cuenta. Se van familiarizando con una serie de conceptos  sobre métodos de trabajo que después de un tiempo das por hecho que todos los niños lo saben pero luego cuando ves niños de otros colegios te fijas que realmente no es así.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido durante estos rodajes?

Mucha gente me dijo, ¿no son muy pequeños para esto? Porque estábamos acostumbrados a ver que esto se trabajaba más en  institutos, con chicos en Secundaria o Bachillerato que ya son más autónomos y tienen muchos más recursos. Pero luego me he dado cuenta que realmente a los niños si se les da también recibes. Ellos, a su nivel de su edad, lo hacen.